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¿Qué son las varices pélvicas?

¿Qué son las varices pélvicas?

El síndrome de congestión pélvica (SCP) consiste en un dolor de larga duración (crónico) en la parte baja del tronco (pelvis), causado por la acumulación de sangre en las venas de la pelvis, que se han ensanchado (dilatado) y se han vuelto tortuosas.

Es una enfermedad compleja y poco conocida que afecta, aproximadamente, a un 20% de la población, y que en muchos casos resulta difícil de diagnosticar. Es más común entre la población femenina, ya que está relacionada con la gestación: el aumento de vascularización que se produce en la región útero-ovárica durante el embarazo favorece el desarrollo de varices en la pelvis, alrededor del útero o, incluso, en la región genital y las piernas.

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Síntomas de varices pélvicas

  • Dolor pélvico en la parte inferior del abdomen
  • Dolor de espalda
  • Dolor que empeora al ponerse de pie durante períodos prolongados
  • Dolor en las últimas etapas del embarazo
  • Venas visibles e hinchadas alrededor del área genital

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Es importante que las mujeres identifiquen los síntomas, pues en ocasiones se confunden con otras patologías que desvían la atención del problema central: las várices pélvicas. De los anteriores síntomas, los más frecuentes son la aparición de várices cerca a los labios mayores de la vagina, en la parte inferior de los muslos y el dolor durante la menstruación y las relaciones sexuales.

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¿Cuáles son las causas de las varices pélvicas?

Se cree que el factor hereditario es importante, pues las mujeres cuya madre experimentó SCP son más propensas a desarrollar esta afección. El riesgo de sufrir várices pélvicas aumenta en el embarazo, pues los cambios hormonales y las alteraciones en la pelvis de la mujer debilitan los vasos sanguíneos circundantes, aumentando la probabilidad de que se hinchen y se dilaten.

Al igual que las varices en piernas aparecen en el 40% de las mujeres embarazadas aproximadamente, las varices vulvares se presentan en menos del 10 % de los embarazos. Es debido a varios factores:

Predisposición genética

Hay un factor familiar que aumenta las probabilidades de que aparezcan, no solo en la vulva sino en las piernas también.

Progesterona

Es una de las hormonas principales del embarazo que se mantiene elevada durante toda la gestación. Uno de sus efectos es que los vasos sanguíneos se dilatan por lo que la circulación de retorno va más lenta y favorece la retención de líquidos y la aparición de varices.

Aumento de peso

Cuanto más crece tu bebé, más presión produce y más se dificulta el retorno venoso al corazón.

Las varices vulvares no siempre presentan síntomas, aunque según avanza el embarazo es normal que aparezcan molestias porque cada vez se van congestionando más y aumentando de tamaño. Por eso, dependiendo del trimestre en el que estés sentirás desde una pequeña molestia, pesadez, hinchazón, presión, picor hasta incluso dolor.

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¿Cómo es el diagnóstico?

Se puede sospechar un síndrome de congestión pélvica en una mujer con dolor pélvico cuando, al realizar una exploración ginecológica, no se detectan inflamación ni otras anomalías.

La ecografía permite confirmar el diagnóstico de síndrome de congestión pélvica. No obstante, puede ser necesaria otra prueba de diagnóstico por la imagen para confirmar el diagnóstico. Estas pruebas pueden incluir una venografía (radiografías de venas tomadas después de que se inyecte un producto de contraste radiopaco en una vena de la ingle), una tomografía computarizada (TC), una resonancia magnética (RM) y una venografía con resonancia magnética.

Si el dolor es importante y no logra identificarse su causa, se realiza una laparoscopia. Para este procedimiento se hace una pequeña incisión debajo del ombligo y se inserta un tubo de observación para ver directamente las estructuras de la pelvis.

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Tratamientos para las várices pélvicas

Depende de su grado, las várices pélvicas se pueden tratar con embolización, cuando está en un estado avanzado, o escleroterapia, cuando la inflamación y tamaño de la vena es menor.

Embolización de una vena: Durante este procedimiento, el especialista inserta un catéter que sube por la vena femoral y entra en la vena defectuosa. El cateterismo requiere solamente un pequeño corte en la piel para la inserción y guía por rayos X del catéter a su sitio objetivo. El catéter entrega bobinas que contienen filamentos que hacen coagular la sangre y sellan la vena defectuosa.

Escleroterapia: Una de las técnicas para eliminar las várices pélvicas es la escleroterapia, en este tratamiento, los especialistas inyectan en la vena afectada una sustancia esclerosante para poder sellarlas, cerrarlas y que éstas desaparezcan.

En caso de sentir algunos de los síntomas antes mencionados, lo mejor es consultar con un especialista para que evalúe si en efecto se trata de una várice pélvica e inicie el tratamiento adecuado lo antes posible.

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